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Ecología y manejo de recursos marinos y costeros

La Gestión Integrada de Costas y Océanos, también denominada comúnmente como Manejo Integrado de Zona Costera (MIZC), se ha convertido en un tema prioritario tanto desde el punto de vista político y social como de investigación y tanto a escala local, regional, nacional como internacional. La instrumentación de programas y planes de Manejo Integrado de Zona Costera puede guiar y valorar el desarrollo sustentable de estos espacios; minimizar la degradación y modificación de los sistemas naturales y ecosistemas generados por el proceso de desarrollo de estas zonas; proporcionar un marco para el manejo de las actividades sectoriales y multisectoriales desde un enfoque de integración y coordinación; proteger los intereses y activos sociales, económicos y ambientales de daños o pérdidas provocados por catástrofes naturales o aquellos inducidos por el hombre; y salvaguardar el uso de los recursos naturales para el futuro (UNCED, 1992; UNEP/ONU, 1995; Cicin-Sain y Knetch, 1998; Leff, 1998; SEMARNAP, 2000; WSSD/ONU, 2002; UNESCO, 2002).

El gran interés sobre las zonas costeras y los océanos por parte de los principales organismos internacionales en las últimas dos décadas, se ha debido no sólo a que el hombre ha comprendido finalmente el papel esencial de las estas zonas para las sociedades, la economía y el ambiente, sino que los múltiples problemas ambientales que de manera creciente enfrenta actualmente la zona costera en nivel mundial (UNEP/ONU, 2005), ponen en riesgo y amenazan no sólo la diversidad biológica sino el funcionamiento de los ecosistemas costeros, que son el sustento y la base de múltiples procesos productivos, de la economía no solo local sino en algunos casos nacional y regional, e internacional, y también son el sustento de múltiples servicios así como una muy importante y esencial fuente del bienestar humano (WRI, 2001).

México cuenta con una larga historia en la planificación del desarrollo y la protección del ambiente; sin embargo, el MIZC no ha evolucionado como una estrategia específica dentro de la planificación del desarrollo en el país, y aún más, hasta 1993 no se conocía todavía una política nacional en relación con la zona costera (Merino, 1987; Gómez-Morín y Fermán Almada, 1991). A pesar de este vacío en el programa general de la nación, desde principios de la década de los ochenta se iniciaron programas regionales que involucraron el concepto de MIZC. Estos programas pretendieron integrar, no sólo las bases del proceso de planificación, sino las actividades a desarrollar en regiones geográficas que incluyen tanto la porción terrestre como la porción marina.

De acuerdo al documento titulado “Estrategia Ambiental para la Gestión Integrada de la Zona Costera de México. Logros y Retos para el Desarrollo Sustentable 1995-2000” (SEMARNAT, 2000), entre los principales problemas que atañen a las zonas costera de México se encuentran:

Problemas asociados con alteraciones físicas de los ecosistemas:

  • Pérdida de hábitat crítico en tierras de marea, dunas o acantilados, desaparición o disminución de humedales y ecosistemas marinos.
  • Alteración de la geomorfología de la costa (pérdida de dunas y litoral por erosión y modificación del perfil costero) y mayor propensión a desastres naturales debido a la eliminación o el deterioro de la vegetación.
  • Aumento en la vulnerabilidad de hábitats frente a la trasgresión marina por efectos del cambio climático global.

Problemas asociados a alteraciones por procesos de contaminación:

  • Contaminación de acuíferos y escurrimientos por lixiviación de vertimientos urbanos, agropecuarios e industriales, intrusión salina o alcalinización de acuíferos y suelo. Contaminación industrial, municipal y doméstica de eco-sistemas costeros y de mar adentro.
  • Aumento de enfermedades gastrointestinales por ingestión de organismos infestados y/o ingestión accidental de agua durante actividades recreativas.
  • Conflictos entre actividades productivas que demandan calidad de agua como insumo y las que utilizan acuíferos como cuerpos receptores de desechos.
  • Riesgo de conflictos internacionales por contaminación transfronteriza, debido al transporte de contaminantes a través de las cuencas hidrográficas internacionales.

Problemas por cambios de tipo funcional o estructural de los ecosistemas:

  • Cambios radicales en la estructura de comunidades de fauna acuática cau-sados por la pesca selectiva, los cambios temporales o permanentes de parámetros fisicoquímicos o la introducción accidental de fauna exótica.
  • Introducción de especies exóticas.
  • Agotamiento de recursos y sobrepesca y baja productividad de algunas regiones, debido a la alteración de hábitats por eliminación de la vegetación circundante.